miércoles, 12 de febrero de 2020

LA GUARNICIÓN DE ROMA

Un ejército imperial

Durante gran parte del siglo I a.C. tuvieron lugar varias guerras civiles que provocaron el colapso político de la República, al igual que su estabilidad social y económica. Octavio Augusto, consciente de la vulnerabilidad de la capital romana y de un enemigo poderoso como el Senado, que pudiera afectar a su modelo político reformista, planteo la necesidad estratégica de dotar a la capital romana y a su figura como líder, un ejército permanente que pudiera evitar futuras guerras civiles.

En Roma se encontraban, los llamados diez mil hombres, que se conocería a partir del 27 a.C. como la guarnición romana. Inicialmente, como se piensa a veces, no se establecieron en dicha ciudad, ni tuvieron una proximidad relevante que pudiera afectar a nivel político a la capital. Augusto creó una serie de cuerpos y unidades que se caracterizarían a largo plazo, de ser las tropas de élite de Roma, y la vanguardia del Imperio frente a posibles enemigos dentro del mismo. Augusto decidió así apostar por la militarización de la vida pública romana. La guarnición se dividió en una serie de lugares estratégicos del Lacio, y agrupándose en cuarteles generales próximos a la zona de Viminal, el Celio y Esquilino.


Los pretorianos



"Relieve que representan a los pretorianos, la guardia de élite del Princeps, y la más influyentes unidades de la guarnición romana. Con la caída de la Dinastía Julio-Claudia, los pretorianos se apoderaron de la política sucesoria de los emperadores.

En primer lugar, pasaremos a valorar lo que se conoce como la más famosa y repercutida fuerza de la guarnición romana. Los pretorianos tuvieron un origen en la expansión militar romana de la República. Formaban parte de la guardia personal de un magistrado romano, el pretor, para que pudiera desempeñar sus funciones judiciales y militares en los territorios anexionados.

Los pretorianos se disolvieron al mismo tiempo que la figura de los pretores perdió sus facultades militares, hasta que Augusto quiso resucitarlos, en una nueva forma y funcionalidad acorde con el sistema imperial romano, convirtiéndola en una guardia imperial, cuya misión era asegurar la vida política del emperador romano.

En las filas de los pretorianos romanos, encontramos a los mejores soldados o veteranos de las legiones romanas. Los pretorianos no eran una guardia personal del emperador como tiende la gente a confundir, ya que de acuerdo a lo que dice M. Durry, su función principal junto a otras, era la de procurar la estabilidad política y garantizar la pax romana dentro del Imperio Romano.

"Octavio Augusto fue el primer emperador romano. Principal creador del sistema imperial, al igual que la persona que reorganizó las legiones romanas republicanas al modelo imperial del 27 a.C."

Los pretorianos estaban mandados por un prefecto o prefecto del pretorio como se denominaban. Personajes del orden ecuestre, afines a Augusto cuyo puesto dependía de su lealtad al mismo. Cada prefectura pretoriana, estaba al cargo de un tribuno, que a su vez, dividía seis centurias comandadas por seis centuriones. Los centuriones estaban en igualdad de mando entre ellos, con excepción de uno, el trecenarius, el primero entre todos, quien comandaba a los trescientos speculatores, la otra guardia del prínceps. Otro oficial de rango entre los centuriones era el prínceps castrorum, responsable del campamento.


"Tras la muerte de Nerón, Galba fue proclamado emperador con el apoyo de sus legionarios y de los pretorianos. Galba se caracterizó de ser un idealista republicano, contrario a todo lo que tuviera que ver con Augusto y los césares, tanto que no quería que le llamasen emperador. Cuando los pretorianos le exigieron una compensación salarial por apoyarle, Galba se negó, lo que acabó por ser asesinado por estos cuando Otón prometió recompensarles.

Los pretorianos contaban con un gran número de jinetes romanos, lo que explica que los legionarios se referían a ellos como equitatae, ya que las cohortes pretorianas se formaban 1/5 de unidades de caballería junto con una mayoría de tropas de infantería. Los pretorianos se crean en torno a los años 27-26 a.C. mediante la designación numeral del IX, que les concedió Augusto, lo que indica que fueron nueve cohortes pretorianas en total. Los pretorianos escogieron como representación el emblema del escorpión.

Augusto les dejó organizar su cadena de mando entre ellos, con la prohibitiva de concentrar el poder en un único puesto que pudiera ser una amenaza para su persona y producir un golpe de Estado. Por lo que en un comienzo fueron varios los prefectos al cargo de los pretorianos, esto cambio con Tiberio. El emperador romano, poco prudente o confiado, cometió un gravísimo error.

Tiberio organizaría el pretorio en consecuencia de su paranoia personal de las distintas conspiraciones hacia su persona, deshaciendo la organización que confirió Augusto, nombrando a un único prefecto, Sejano, que convenció a Tiberio instalar las nueve cohortes y a las tres cohortes urbanas en la ciudad de Roma, concretamente en la meseta del Esquilino, en el extrarradio, en las afueras de la muralla serviana. Las doce cohortes (9 pretorianas y 3 urbanas) formaron un campamento principal de unos 440 x 380 metros.

"Lucio Sejano, prefecto del pretorio en época de Tiberio, y uno de los hombres más influyentes de la política romana desde entonces. Fue el principal causante del traslado de la guarnición romana dentro de Roma, aprovechándose del delirio del emperador romano, Sejano hizo de los pretorianos un verdadero órgano de poder dentro del Imperio. Sus consecuencia se hicieron notar el resto de su historia."

Actualmente se desconoce con certeza el tamaño del campamento pretoriano, pero gracias a la arqueología y lo que sabemos de la historia militar romana, un campamento legionario llegaba a extenderse entre 18 y 20 ha. El historiador francés Yann Le Bohec, haciendo un cálculo entre el número de unidades pretorianas en su base miliaria o quingeniaria, cree que el campamento original debió tener una extensión de 16,72 ha.

El número de unidades siempre ha sido modificado a lo largo del periodo imperial, por deseo o por necesidades de los distintos emperadores romanos. Se sabe que en la famosa guerra de los Cuatro Emperadores del 69, su número llegó a aumentar en mil cada cohorte. Domiciano llegó a crear la décima cohorte pretoriana, pero cuando Septimio Severo llegó al poder en 193, en el que los pretorianos ayudaron a uno de sus enemigos por el trono, decidió castigarlos a la hora de disolverlos y reorganizarlos en unidades leales a su persona, aumentando las cohortes a 1000 unidades cada otra vez.

"Dibujo de Richard Hook, en el que se pueden apreciar dos pretorianos vestidos de campaña, el de la izquierda, un optio (oficial) y el de la derecha, un guardia del emperador."

Muchos emperadores recelosos de los pretorianos, como Septimio Severo, intentaron en diversas ocasiones disolverlos acabando en continuo fracaso, hasta que en el año 312, cuando apoyaron a Magencio en su guerra contra Constantino. Tras la victoria de este último, los pretorianos fueron disueltos permanentemente, tras 300 años ocupando una importante labor de la política imperial romana.

Los urbanici, los grandes olvidados



Mucho se conoce de los pretorianos, las cohortes urbanas más famosas y poderosas del Imperio, debido a su ascenso al poder imperial tras el reinado de Tiberio, cuando la elección de un candidato al trono ya no venía tanto del Senado o el propio emperador, sino de esta guardia. Los pretorianos llegaron a estar cerca de la vida íntima del prínceps, como de su seguridad y actuando como un verdadero ejército privado, pero Augusto, creó otras cohortes y cuerpos de tropa para contrarrestar el poder de los pretorianos.

La creación de los urbanici, se data del año 13 a.C. posterior y mucho más modesta debido a su función respecto a su número de cohortes, la X, XI y la XII, como la fuerza de seguridad de Roma. Se podría decir que mientras los pretorianos serían fuerzas personales del prínceps, los urbanici serían la guardia del pueblo, con funciones de seguridad, actuando como una verdadera fuerza policial. Sin embargo, esta no es otra excusa de Augusto, para crear tres cohortes aparentemente relegadas a la seguridad civil, siendo en realidad tres unidades de élite del emperador.

"La ciudad de Roma, sufrió un increíble incendio el verano del 64 d.C. en el que Tácito afirma, que llegó a destruir por completo cuatro de los catorce distritos de la ciudad. Los urbanici junto a los Vigilantes, fueron las unidades encargadas de la extinción de dicho incendio".

En el siglo I estaban a las órdenes del prefecto de la ciudad de Roma, personaje de origen senatorial y leal a Augusto. Desempeñaron junto a los pretorianos importantes labores durante el complejo reinado de la dinastía Julio-Claudia, además de participar en las labores de ayuda del incendio que asoló Roma durante el reinado de Nerón. Pero hasta el siglo II d.C. los urbanici fueron pisados una y otra vez por los pretorianos, que acabaron sometidos a ellos.

Su organización era parecida a la de los pretorianos, cada cohorte estaba dirigida por un tribuno y seis centuriones. Probamente contaran con unidades de caballería, aunque no se sabe a ciencia cierta. Yann le Bohec le otorgó un número de quinientas unidades por cohorte, y que Vitelio aumentó a mil, debido a que no contaba con el apoyo de los pretorianos, que se marcharon ayudar a Vespasiano. Septimio Severo aumentó la cifra a unos 1500, lo que nos indica que su cifra no cambió desde Vitelio. A diferencia de los pretorianos, sobrevivieron a Constantino, pero ya habían perdido su importancia en el siglo IV, y acabaron olvidados a lo largo de la historia.

Las cohortes de los Vigilantes


Mucho más posterior sería la creación de los Vigilantes por Augusto, justamente ya en el 6 d.C., organizadas en siete cohortes y numeradas como miliarias (1000 unidades). Se trata de grupos de voluntarios para ejercer dos funciones simples:

A cada una de estas cohortes se les confiaba dos de los catorce distritos de la ciudad. Estaban equipados con lámparas para el servicio nocturno, sifones, cubos y escobas, para funciones de mantenimiento y limpieza. Curiosamente, a pesar de aparentar ser unidades de mantenimiento, tenían formación militar, aunque no se consideraban como tal. Ulpiano nos cuenta que los Vigilantes llegaron a ser militarizados tras el periodo de la Anarquía militar del siglo III d.C.

"Son pocos los detalles de las cohortes de vigilantes. Sabemos que tenían entrenamiento militar, pero su equipo estaba pensado para las labores de mantenimiento, por lo que debieron ir con lo justo para desempeñar sus funciones, sin llegar a ser una fuerza armada en sí".

Su jerarquía se establecía entre un prínceps que actuaría como un prefecto, intercambiando funciones entre las cohortes con tribunos y centuriones, con el mismo esquema de los pretorianos y la guardia urbana. El puesto de prínceps era ocupado por un equite, también conocido como prefecto del vigilium. El servicio se premiaba a partir de época de Tiberio en el 24 d.C. cuando en un periodo de seis años, el vigilante ganaba la ciudadanía romana.

La base de los vigilantes se estableció en Ostia a partir de Claudio, junto a la guardia urbana de Roma, tuvieron un importante papel en el exterminio del gran incendio de la ciudad, y fue desde entonces, cuando los emperadores valoraron la importancia del mantenimiento de estas unidades especiales.

Los corporis custodes


"Representación escultórica de los corporis custodes en la Columna de Trajano, la guardia germana."

Podríamos decir que después de los pretorianos, los más conocidos sean los custodes, sobre todo por su aparición en el mundo cinematográfico o en series como las de Yo, Claudio. Augusto, aún receloso de crear una unidad tan poderosa como los pretorianos, creo a los corporis custodes con la excusa de que los pretorianos no serían suficientes para la seguridad del emperador romano.

Augusto trajo de Germania algunos de los mejores guerreros germanos o bátavos, de las regiones de Renania o la actual Holanda, para establecer su guardia personal. Su número oscilaría entre 100 o 500 como mucho, considerada la milicia personal de los emperadores romanos. Pero no tuvieron mucho recorrido con Augusto, ya que tras el desastre de Teutoburgo, el emperador quiso disolverla.

"Un jinete bátavo que cruza un río. Los batavos fueron auxiliares que provenían de la zona de la actual Holanda, siendo unidades anfibias del ejército romano. Su gran desempeño militar hizo que gran parte de los emperadores, los agregaran a las filas de la guardia germana."

El emperador Calígula los rescató, y convirtió en una verdadera unidad militar a su servicio. Aquella “guardia germana” estaba compuesta en su mayoría de jinetes montados. Sabemos por Trajano, que quedaron organizados en turmas, cada una mandada por un decurión y un tribuno. Durante el reinado de Trajano acuñarían el nombre de numerus, en referencia a la cantidad de mil hombres que lo formaban, aunque esto no está demostrado.

Decadencia de las cohortes urbanas


Hemos hablado del origen y motivos de la creación de estas cohortes, y detallado en mayor o menor medida, de sus distintas unidades. Explicado como los urbanici acabaron cayendo bajo la influencia del prefecto del pretorio, debido a la creciente acumulación de poder que estos estaban teniendo, como la militarización de los Vigilantes por las causas de la Anarquía Militar, y las continuas guerras civiles por el control de Roma.
"El emperador Calígula, probablemente consciente de la amenaza que suponían los pretorianos, reorganizó a los corporis custodes para confiarles su seguridad. Cuando los pretorianos, junto a otros senadores, asesinaron a Calígula, cuando éste, desprovisto de su guardia, se dirigía al teatro, los germanos quisieron vengarse y asesinaron a parte de los pretorianos que se encontraron a su paso."

Si bien es criticado a Augusto, o tenido en cuenta, que fue una mala decisión crear semejante ejército, no se suele tener en cuenta los factores que llevaron a la decadencia de estos grupos. La idea de Augusto era buena, y eficaz aunque no se piense, para dar la estabilidad al Imperio dentro de sus fronteras, para no caer en los errores de la Guerra Civil y Julio César. 

La decadencia de la guardia pretoriana, viene ligada por la problemática de la sucesión imperial que no pudo desarrollar debidamente bien el Princeps, junto con la creciente corrupción que quedaría ligada a los cimientos del Imperio desde Tiberio hasta Constantino. Hablamos que Augusto tuvo cierta obsesión de que estos cuerpos acabaran haciéndose con el poder, por lo que puso la medidas necesarias para evitar que se hicieran con al estructura de poder. Sin embargo, fue Tiberio el que alteró todo este esquema junto con el prefecto Sejano, dando un poder inconmensurable a los pretorianos y convirtiéndolos en los verdaderos amos de la política romana.

Si bien hemos dicho que con Tiberio, concretamente en el 24 a.C. con la construcción del Castra Pretoria dentro de Roma, algo que iba contra lo establecido por Augusto, es en realidad la Guerra de los Cuatro Emperadores en el 69, donde comienza el punto fulminante de la ascensión al poder de los pretorianos. Como fuerza de élite, los pretorianos durante esta guerra supieron dar la vuelta a la contienda a favor de aquellos emperadores que velaban por sus intereses. Esto se refleja en la Batalla de Brediacum, cuando los legionarios de Otón quebraron sus posiciones, los pretorianos y los bátavos, consiguieron frenar ellos solos a un enemigo superior en número. El propio Otón vio por experiencia, que había que tener en cuenta las peticiones de los pretorianos, a los cuales duplicó su sueldo, para que no le pasara lo mismo que a Galba.

"El Desastre de Teutoburgo del año 9 d.C., fue una de las mayores derrotas romanas jamás sufridas hasta este momento"

Los pretorianos acrecentaron su poder durante siglos, y muchos emperadores no supieron cortarles las alas a tiempo, hasta que se dieron las circunstancias para ello en época de Constantino. La cosa llegaría hasta tal punto que tras el asesinato de Cómodo y el vacío de poder tras la extinción de la Dinastía Antonina, los pretorianos en el año 192 pusieron en subasta el mismísimo Imperio Romano. El poder de los pretorianos es tan solo otro de los síntomas de la decadencia del Imperio Romano, la militarización de la política, ya que tras la Dinastía Julio-Claudia, las legiones romanas acabarían siendo otra pieza clave en la subida al poder de los emperadores romanos, acabando por completo con la carrera política de cualquier senador romano.

Bibliografía


DE LA BEDOYÈRE, Guy; “La Guardia Pretoriana, Ascenso y caída de la escolta imperial de Roma”, Editorial Pasado y Presente, 2017, Barcelona.

LE BOHEC, Yann, “El Ejército Romano”, Ediciones Ariel, 2013, Barcelona.

ROLDÁN, José Manuel; BLÁZQUEZ, José María; DEL CASTILLO, Arcadio; “Historia de Roma, Tomo II, El Imperio Romano”, Ediciones Cátedra, Historia, S.A., 1995, Madrid



domingo, 9 de febrero de 2020

Santos elegantes: los influencers de la Baja Edad Media

Los santos en el cristianismo han simbolizado desde siempre aquellas acciones que todo buen creyente debía acometer; eran modelos de conducta con historias interesantes que contar y, en muchas ocasiones, un trágico final que inspiraban en sus adeptos las más gloriosas emociones a las que aspirar. Hablamos en muchas ocasiones de personajes muy lejanos con las sociedades que los veneraban y, por lo tanto, necesitaban ser adaptados para que sus fieles pudieran identificarse con ellos; siempre desde una perspectiva iconográfica y estética, pues sus historias no cambiaban, solo sus representaciones en el Arte.

En este artículo vamos a poder indagar en tres aspectos fundamentales: el origen historiográfico de la hagiografía, la moda de la Baja Edad Media desde la perspectiva del poder y quienes eran estos llamados santos elegantes. Sin embargo, vamos a intentar acotarlo al contexto de la península ibérica en la Baja Edad Media (ss. XIII-XV).

Legenda Aurea

A mediados del siglo XIII, en Génova (Italia), un dominico de nombre Jacopo da Varazze (también conocido como Jacopo della Voragine), o como lo conocemos en castellano Santiago (o Jacobo) de la Vorágine, publica un compendio de relatos de hagiografía, es decir, relatos biográficos sobre la vida de los santos, cuyo título es originalmente Legenda Sanctorum (o Leyenda sobre los Santos).

Para que nos demos cuenta de la importancia que tuvo este libro, con el paso de los años se fue convirtiendo en el libro más copiado a lo largo de la Baja Edad Media, aunque bien es cierto que su máximo "boom" estuvo influenciado por el desarrollo y expansión literaria que supuso la invención de la imprenta de Gutenberg en 1450 (invención que a día de hoy suscita todo un debate con varios posibles inventores de la misma.

Actualmente, se conservan cerca de 1000 copias de este libro. En esta obra se nos relata la vida y milagros de cerca de unos 180 mártires y santos del cristianismo usando como fuente obras antiguas de las cuales algunos son irrastreables a día de hoy. Además, adjunta una explicación basada en los evangelios de las festividades del calendario litúrgico, así como una explicación de la historia de la cristiandad en Lombardía, lo que le valió el subtítulo de Lombardica Historia.

La conocemos como Leyenda Dorada debido a que muchas de las miniaturas (o pinturas miniadas) que acompañaban el texto, tenían un fondo dorado que asemejaba el pan de oro, además de darle un aire místico y recatado a lo que se estaba transmitiendo.

Para que nos hagamos una idea de la relevancia que tuvieron Santiago de la Vorágine y la Leyenda Dorada, le debemos prácticamente todo el repertorio iconográfico de la cristiandad, ya que su repercusión fue muy grande para la cultura europea y occidental. Por ejemplo, en su obra, podemos encontrar algunas escenas como el asaetamiento de San Sebastián, el desollamiento del apóstol Bartolomé o la tan conocida historia de San Jorge y el dragón.

San Jorge matando al dragón. Miniatura de la Leyenda Dorada.

¿A qué podemos atribuir la creación de esta obra? Obviamente al cambio en la mentalidad de la Iglesia en la Edad Media, si bien, dependiendo de la época la finalidad del arte en las catedrales puede ser un poco distinto. El arte medieval siempre tuvo una faceta didáctica, pues con él pretendían educar a los fieles. Una muestra de ello que quizás a todos nos suene sean los pórticos de las Iglesias románicas y góticas, aunque la finalidad de estos pórticos sea un poco distinta en un principio: las representaciones figurativas de escenas del cristianismo en el arte románico responde a una suerte de mensaje catastrófica ("el milenarismo va a llegar", como dijo Fernando Arrabal en la televisión) y de arrepentimiento de los pecados ("¡Penitenciagite!", como dijo el personaje de Salvatore interpretado por Ron Perlman en la adaptación a la gran pantalla de El nombre de la Rosa), mientras que el arte del gótico se va a centrar más en representar modelos de conducta y adoctrinar a sus fieles en los caminos de la cristiandad, y cuales acabarán por llevarlos por mal camino.

Volviendo con la Leyenda Dorada, el afán divulgativo de esta obra viene a colación con la tradición de biblias pictóricas en las catedrales, que se remontan hasta época paleocristiana y enlazan en este momento con la Baja Edad Media. Con esto, podemos llegar a la conclusión que la función de esta obra era la difusión de la fe por medio de imágenes vívidas, para así poder hacerlo más comprensible para el vulgo llano, que tenía un bajo nivel lector y así podía comprender mejor cual era el mensaje bíblico.

Vestir el poder

La historiografía de las últimas décadas ha puesto de relieve que, en los últimos siglos de la Edad Media, el fortalecimiento del poder real fue acompañado al mismo tiempo por la creación de nuevas formas de propaganda política para exaltar la superioridad del monarca. Por decirlo de otro modo, el rey no solo tenía que ser poderoso, sino que, además, debía aparentarlo (parafraseando la frase atribuida a Julio César por la tradición suetonia).

Un ejemplo en la Corona de Aragón, lo podríamos encontrar en la figura de Alfonso el Magnánimo, que ponía especial atención en estos asuntos. Todos los que acompañaban al monarca tenían especial atención a la hora de cuidar su imagen y no era menos la atención que su mujer, María de Castilla, prestaba en guardar las apariencias. En la tesorería del Magnánimo entre 1425 y 1428, se estima que el gasto real ascendía a un millón y medio de "sous reials" de Valencia; una cifra que no paró, por lo visto de ascender, sobre todo con su marcha a Italia. Pero lo verdaderamente importante es que de esas despensas reales, el gasto en ropajes constituía aproximadamente entre un 10-15% del total mencionado.

Es decir, no era un gasto baladí. En otras cortes como la del rey Alfonso el Sabio, en la Corona de Castilla, tuvieron que promulgar leyes como el Ordenamiento de Alcalá de 1348, o luego las de Enrique III, Juan II y especialmente también los Reyes Católicos para que la nobleza redujese su gasto suntuario. Luego, queda pendiente de explicación el verdadero alcance que tenían estas leyes y su verdadera repercusión.

El franciscano gerundense Francesc Eiximenis, en el tercer libro de Lo Crestià, escrito en la década de 1380, arremetía contra aquellos hombres a los que les gustaba vestir de manera bella, lo que consideraba él como "bellos contra natura". ¿Qué era ser "bello contra natura" para Eiximenis? Consideraba que eran todos aquellos hombres que se perfumaban, pintaban y adornaban para salir a la calle y que, para mas sorna, "todos los años cambiaban de forma de vestir". Llegaba a llamarlos afeminados y los tildaba de pecadores porque exponían esa imagen de cara al público, ya que estos hombres eran los que ocupaban cargos importantes en la vida pública, eran nobles y ciudadanos, y consideraba escandalosa esta manera de vestir y comportarse. Esto se debe a que si los poderosos vestían de esa manera, pensaba Eiximenis, se exponían a dar mala imagen ante aquellos por debajo en la pirámide social.

San Vicente Ferrer, otro de los considerados moralistas de la Baja Edad Media, oriundo del Reino de Valencia, se burlaba bastante de algunos refinamientos a la hora de vestir que tenían los valencianos, "que acumulaban prenda sobre prenda y se llenaban de campanitas que sonaban como las que portaban los locos" (García Marsilla, 2008).

El último caso de denuncia sobre las modas y la manera de vestir de los nobles lo hace tardíamente fray Hernando de Talavera, confesor de Isabel la Católica, que en 1477 publica su Tratado sobre los pecados que se cometen en el vestir.

¿Qué novedades podemos encontrarnos en la moda gótica (bajomedieval, no vayáis a confundiros)? Cristina Sigüenza (2000) hizo una gran labor a la hora de extraer conclusiones sobre la vestimenta en la Baja Edad Media a través de las pinturas góticas aragonesas, lo que hace que quizás esto no sea un ejemplo de conjunto, dadas las particularidades de cada reino, pero puede ayudarnos a comprender por qué actuaban de ese modo los moralistas bajomedievales. Por lo tanto, hablaremos a grandes rasgos de la moda masculina y femenina.

Los trajes masculinos evolucionan a partir de mediados del siglo XIII, sufren una abertura vertical de arriba a abajo en la parte delantera de las prendas. Antes las ropas eran totalmente cerradas hasta el cuello y el cuello se ceñía con una fíbula. El nuevo vestido se cerraba con cintas de tela (lacetes o agujetas) o mediante botones y ojales (novedad gótica). Los botones también bien sirvieron, a partir de 1330 para abrochar las mangas que antes se ajustaban con un cordón. Se estilizan los cuellos largos y rígidos, las mangas largas y colgantes con un ensanchamiento en forma de embudo que en ocasiones llegaban a cubrir la mano entera. Desde mediados del s. XIV se populariza la hopa (por la houpelande francesa), un traje con mangas forrado de piel, que llegaba hasta media pierna y ceñía la cintura. Cómo complemento se extiende la escarcela o bolsa para llevar el dinero, colgado de un cinturón. Aunque la gran novedad se dará cuando en 1370, se extiende el uso de una chaquetilla corta que no llegaba hasta las rodillas de nombre jaqueta (del cual viene nuestra chaqueta). Cómo no, Eiximenis desaprobaba su uso:

"Estos vestidos descubrían nalgas y vergüenzas; que los mozos, sirviendo a la mesa, por fuerza habían de mostrar cosas que repugnaban al decoro; y que el fruncido solo servía para cobijo de pulgas" (Recogido por J. Puiggari, en los Estudios de indumentaria española, 1890)
Esa jaqueta era todo un escándalo (cómo la canción de Rafael) y solía ir acompañado por unas calzas con refuerzo de cuero para caminar correctamente, y un nuevo tipo de calzado: las galochas. Además, el peinado que se llevaba en la época era la melena corta en forma de casco al estilo borgoñón, con la nuca y las sienes afeitadas, por lo que llevaban algunos tocados ajustados (gorras y carmeñolas), así como todo tipo de lujos habituales como joyas, anillos, collares o joyeles.

Por otro lado, el traje femenino que podemos encontrar a partir del siglo XIV en la Corona de Aragón es la saya, que en estos territorios se conocía como gonela. "Se trataba de un vestido de escote redondo que dejaba desnuda la garganta y parte de los hombros, algo completamente nuevo y revolucionario para la moda femenina medieval", afirma Cristina Sigüenza (2000). Era una moda de inspiración "a la moda francesa", con faldas (las interiores con ricas telas adornadas con cortapises de piel) y zapatos con punteras muy prolongadas. También, como con los caballeros, las mujeres también portaban vestidos con grandes mangas de boca perdida y cuellos altos y rígidos, que en ocasiones alcanzaban proporciones caricaturescas por detrás de las cabezas de las damas.

Santa Bárbara del Retablo del Salvador, Juan de la Abadía (el Viejo): 1490-1498. Museo de Bellas Artes de Zaragoza.
Con esta santa podemos ver un ejemplo de la vestimenta y los cabellos femeninos que hemos comentado antes.

En cuanto al peinado, este variaba dependiendo de la edad. Si eras joven, lo más probable es que llevases el pelo suelto en melena, ya que eras una doncella. Además, se adornaban los cabellos con guirnaldas de flores o diademas de orfebrería o perlas (conocidos como chapeles). Así pues, en otras ocasiones también portaban tocados que combinaban velos, plumas, perlas y otras piedras preciosas, lo cual se dice que estilizaba la silueta y la voluptuosidad femeninas, de acuerdo con el ideal gótico.

De este modo, podremos observar como en los próximos siglos la moda en los reinos cristianos peninsulares tendrá dos tendencias: la ropa masculina seguirá la moda europea, mientras que la femenina desarrollará rasgos propios (los verdugos, el tranzado y los chapines).

Santos elegantes

Cómo ya hemos podido comprender a lo largo del artículo, la moda refleja un estatus y crea la estructura mental por la cual si quieres ser como un noble, por ejemplo, debes vestir y actuar como tal porque eso te va a granjear un posible ascenso en la pirámide social. A todo esto debemos sumarle la cuestión religiosa para poder entender el quid de la cuestión por la cual se articulan los llamados "Santos elegantes".

El término de "Santos elegantes" lo acuña Juan Vicente García Marsilla en 2008 para tratar la iconografía del joven caballero y las polémicas sobre el lujo en el arte gótico hispano, que es de hecho el nombre del artículo. ¿Pero quiénes son estos santos? Como ya hemos dicho, la Leyenda Aurea de Jacobo de la Vorágine hace populares las vidas y milagros de los santos cristianos. Entre ellos, los más conocidos van a ser San Sebastián, San Martín, San Julián, San Abdón y San Senén, entre otros muchos que seguramente conoceréis.

¿Para qué invocaban y pedían la ayuda de estos santos? Sería oportuno otra vez recordar que estas atribuciones las proporciona Jacobo de la Vorágine y hacen una función parecida a la que tenían los dioses manes y otros dioses paganos. Por ejemplo, San Sebastián era invocado contra la peste, San Martín era el abogado de las almas que acababan en el Purgatorio, San Julián era el protector de los hospitales y peregrinos, o Abdón y Senén eran conocidos en tierras valencianas como "santos de la piedra" y se decía que ahuyentaban las tormentas.

Más allá de estas atribuciones místicas y protectoras, todos ellos solían tener una conexión (y no es metafísica, es muy terrenal): todos ellos solían pertenecer a un alto escalafón social o eran, hasta incluso, militares, lo que para la mentalidad bajomedieval equivalía a ser noble o caballero, y como tal, merecían una representación a la altura de las circunstancias.

Entonces, ¿cuáles eran las características de estos santos cortesanos y por qué eran tan polémicos? Podemos resumirlos en 3 rasgos: vestían siempre a la última moda, insistían en las expresiones de pomposidad a pesar de que expresamente estaban prohibidas por las normativas suntuarias y mostraban símbolos o actividades relacionados con la condición de noble.

Estos santos elegantes que visten a la última moda y que tanto escandalizaban a los moralistas de la época podemos observarlos en representaciones como las de San Sebastián de Jaume Ferrer (1445-1455) o las de los santos Abdón y Senén retratados por Jaume Huguet. El primer santo porta un vestido corto, que deja al descubierto sus piernas cubiertas únicamente por unas calzas de colores vivos y un jubón con un caído casi triangular por el relleno de algodón. Por contra, los santos Abdón y Senén, paradójicamente, sus formas de vestir se contraponen, haciendo que parezcan un muestrario de moda. En otras representaciones como las del Ausias March como San Sebastián plasmado por Jacomart, vemos una representación caballeresca con unos gustos extraordinariamente refinados, lo que refleja un "toque femenino".

San Sebastián de Jaume Ferrer (ca. 1445-1455). MNAC

San Abdón y San Senén de Jaume Huguet (ca. 1460-1461). Iglesia de Santa Maria de Terrassa

San Sebastián con la cara de Ausias March, de Jacomart (s. XV). Colegiata de Xàtiva

El segundo rasgo representativo de la iconografía de estos santos es la insistencia en las expresiones de lujo ostentoso, y más concretamente todas aquellas expresiones prohibidas por las autoridades políticas, lo cual como poco podréis discernir que podría llegar a ser peligroso. Se dice que algunas leyes suntuarias prohibían las sedas, así como los bordados en oro y plata sobre ellos, y, a pesar de esto, los comitentes de los retablos van a reclamar cada vez más que se representen personajes con ropas brocadas (García Marsilla, 2007). En la imagen de San Martín y el pobre del retablo de San Martín, Santa Úrsula y San Antonio Abad, representada por Gonçal Peris Sarrià, que actualmente se encuentra en el Museu de Belles Arts de Valencia (ca. 1450), observamos cómo destaca la pomposidad del santo, que lleva ropajes anchos y detalles suntuosos, con la austeridad del pobre, lo que agrava más la brecha social entre los dos a nivel iconográfico.
San Martín y el pobre de Gonçal Peris Sarrià (ca. 1450). Retablo de los Martí de Torres. Museu de Belles Arts de Valencia

En tercer lugar, observamos casos de figuras de santos representadas con símbolos o realizando actividades que destacan especialmente por su carácter noble. Encontramos el San Julián de Jaume Ferrer representado con perros de caza, además de que podemos destacar que porta un atuendo de cazador, con botas altas, sin que ello le quite un ápice de elegancia. Además, no lo hemos nombrado, pero otro distintivo de nobleza lo podríamos encontrar en algunas obras ya citadas a través de la representación de su caballo, ya que el caballo era un elemento que denotaba una posición elevada en la jerarquía social de la Baja Edad Media. Para contraponer con el San Martín de antes, podemos ver la misma escena representada por Miguel Jiménez entre 1489 y 1499 aproximadamente.
San Julián del retablo del Palacio episcopal de Aspa, por Jaume Ferrer (ca. 1450)

San Martín y el pobre de Miguel Jiménez (ca. 1489-1499)

Conclusión

En resumidas cuentas, el motivo que subyace tras la representación de todas estas figuras elegantes de jóvenes santos caballeros sería la expresión de unos ideales religiosos y estéticos que se contraponen, y, por lo tanto, están muy alejados, de los prototipos de austeridad sugeridos por los predicadores de las órdenes mendicantes. Por el contrario, podemos discernir una reivindicación positiva de la riqueza como forma de acceso a la divinidad, lo que podría hacer que nos remontásemos a las enseñanzas, hasta incluso, del abad Suger de Saint Denís o de los mismísimos cluniacenses. De este modo, estarían santificando el propio escalafón nobiliario, así como su importancia en la jerarquía social a través de dichas representaciones, a la vez que sitúan como referentes morales a estos personajes, que por iniciativas personales cumplen con el imaginario noble de su época. Por eso, a pesar de que pueda parecernos contradictorio encontrar estas representaciones teniendo en cuenta las leyes de la época sobre la pompa y la ostentación, no debemos olvidar que encontraban necesario mantener esta diferenciación entre la aristocracia (y los privilegiados, al fin y al cabo) y la gente del pueblo para perpetuar el statu quo.

Bibliografía

- GARCÍA MARSILLA, Juan Vicente: Los Santos elegantes. La iconografía del joven caballero y las polémicas sobre el lujo en el arte gótico hispano. En Imagen y cultura. La interpretación de las imágenes como Historia cultural. Volumen I. VV. AA. Universitat Internacional de Gandia. Valencia (2008)
- GARCÍA MARSILLA, Juan Vicente: Art i societat a la València medieval. Ed. Afers. Valencia (2011)
- GOMBRICH, E. H.: Historia del Arte. Ed. Phaidon. Madrid (2013)
- SIGÜENZA PELARDA, Cristina: La vida cotidiana en la Edad Media: la moda en el vestir en la pintura gótica. Zaragoza (2000)

miércoles, 5 de febrero de 2020

LA CAÍDA DEL FASCISMO, PRINCIPALES CAUSAS DE LA DERROTA ITALIANA EN LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL

Imperio Romano del Duce


"Benito Mussolini, il Duce de Italia, principal artífice del primer sistema de gobierno fascista en Europa. Su intención fue crear un Imperio Romano que abarcase el Mediterráneo".

Italia en el periodo de entreguerras, concibió una ideología que dio pasó a un nuevo periodo dentro de la historia europea. El fascismo surgió como un movimiento corporativista de los grandes propietarios del sur de Italia, junto con diversos sectores empresariales del capitalismo y parte de la sociedad tradicional. Mussolini fue el hombre de los años 20 y 30, un hombre que era descrito como viril, convincente y un populista que consiguió hacer del fascismo un movimiento de masas. Este movimiento surge para evitar una revolución comunista que derrumbara las bases de la monarquía italiana, con apoyo de la policía y del ejército, para desembocar en cruentos asesinatos de dirigentes socialistas y comunistas públicamente conocidos, al igual que otros liberales que no estaban a favor del fascismo.

Si es cierto, que parte del discurso de Mussolini, proviene de la recreación del “Imperio Romano”, o Mare Nostrum, una idea más ilusoria que real de crear un imperio que dominase el mediterráneo e hiciera frente a Gran Bretaña, haciendo tratos de favores a Francia. Sin embargo, esta política necesitaba de una fuerte militarización que en los años 30 vio su máximo esplendor, pero este supuesto nuevo orden en Italia, en el que se vio al fascismo como un régimen poderoso, no se ajustaba a la realidad.

La visión de un imperio tan solo era producto de Mussolini y la élite fascista, pero el pueblo italiano tenía otra visión más acorde a sus propias necesidades. Italia estaba recuperándose todavía en los años 30 de la Gran Depresión, por no decir la Gran Guerra, y la gente no pensaba en meterse de nuevo en otra guerra. De hecho, se veía a Mussolini desde abajo como un hombre de paz, un pacificador, ya que en la mayoría de casos su intervención en política internacional venía de relajar la tensión entre Hitler y los Aliados.

Las distintas intervenciones italianas


En la Guerra Civil Española (1936-1939), la aviación italiana supuso una gran ayuda para Franco junto con los voluntarios italianos. Sin embargo, la confianza del Alto Mando a los modelos de biplanos como el Fiat Cr. 32, hizo que se confiase en ellos y no se renovaran por completo hasta estallar la Segunda Guerra Mundial.

"El caza biplano italiano Fiat C.R. 32, fue uno de los modelos que Mussolini prestó a Franco en la Guerra Civil Española. La aviación italiana en aquel entonces estaba considerada de las más modernas y eficaces del mundo. En 1940, la mayoría de estos aparatos quedaron obsoletos."

La Guerra de Abisinia (1935-1936), se alzó por el régimen fascista como una victoria absoluta con apenas unas miles de bajas, pero esta victoria es engañosa en cierta parte. Los etíopes contaban con un pobre ejército equipado con apenas 50.000 fusiles, que encima estaban muy obsoletos, sin blindados ni aviación. Otro ejemplo tenemos la anexión de Albania en 1939, un enfrentamiento fácil que supuso la conquista del país a través del miedo, sin hacer disparar un solo tiro, con la congregación de miles de camisas negras, fascistas, con apenas entrenamiento militar básico.

A diferencia de Alemania, que invadió países muy industrializados y útiles como Checoslovaquia y Austria, Italia conquistó países poco desarrollados, con pobre industria e infraestructuras, que provocarían problemas a los italianos en el segundo conflicto, como los maltrechos puertos de Albania que perjudicaron en parte el abastecimiento de las tropas italianas en la invasión de Grecia en 1940.


"Busto gigante de Mussolini en Etiopía"

El falso Mare Nostrum


En este apartado vemos varios ejemplos de que Italia no reunía los requisitos básicos para presentar una guerra marítima contra Gran Bretaña. El 10 de junio de 1940, Mussolini hace pública su declaración de guerra a Francia y Gran Bretaña, con la creencia de entrar en una guerra prácticamente ganada cuando los alemanes estaban ya alcanzando París, y sacar tajada a su consta, sin apenas esfuerzo.

Italia no estaba en condiciones de librar una guerra de estas características. No contaba con ejército para librar varios frentes, para realizar ofensivas como hacía Alemania. Las doctrinas militares de la infantería, en cuanto a los asaltos y fuerzas de choque de la Primera Guerra Mundial, se descartaron y se simplificaron en doctrinas más favorables a posturas defensivas.
"Acorazado Roma, fotografiado en 1942. La Regia Marina contaba con poderosos acorazados y buques pesados que llegaron a ser una amenaza para la Royal Navy."

El fallo del perímetro naval de seguridad del Estado Italiano, se presenta en el problema de los convoyes y la flota mercante. La Regia Marina (Marina Real), el mayor orgullo de Italia, y su punto más fuerte, fue dispersada a lo largo del teatro bélico, siendo destruida poco a poco. Winston Churchill fue consciente de que la flota italiana podía presentar una amenaza para el suministro de petróleo desde Oriente Medio que pasaban por el Mediterráneo. El Alto Mando planteó un ataque decisivo para dejar fuera de juego a la Regia Marina. La Operación Judgement supuso el fin no sólo de la armada italiana, sino de la supremacía naval de los grandes barcos para dar paso al reinado de la aviación sobre el control de los mares, cuando un total de 21 torpederos Fairey Swordfish de la RAF a través del Portaviones HMS Ilustrious, atacaron sin problema alguno los barcos italianos, de los que se contaban tres grandes acorazados. Se podría llamar de manera poco profesional, como un “Pearl Harbor italiano”, incluso cabe decir que los propios japoneses, quedaron impresionados ante este hecho, y se basarían para lanzar su ataque a los EEUU.

El problema de la logística


En las operaciones en el Norte de África por parte de Rommel y el Afrika Korps, los alemanes vieron el desastre de la logística de los puertos de Libia. El Eje se vio incapaz de transportar las 4.480 toneladas diarias necesarias para el mantenimiento del frente africano. Otro punto responde a los mal equipados puertos de Bengasi y Trípoli, que aunque se puede ver una mejora en abril de 1942, al poder ser transportadas 5000 toneladas diarias, vemos que se sumó otro gran problema. El problema de transportar estos recursos allí donde fueran necesarios de manera adecuada. Esto era inviable debido a la escasez de camiones de Alemania e Italia, tirando en mayoría de caballos que recorrían amplias distancias del enorme paisaje africano. 

"Parte de las fuerzas blindadas italianas, estaban compuestas por tanquetas como la L3/35, que habían sido útiles en Etiopía pero no eran prácticas para combatir a las tropas británicas y estadounidenses en los años 1940-1943."


El Afrika Korps, apenas tenía entre 6000 a 10000 camiones, un número apenas requerido para mantener la logística de la lucha en el Norte de África. Rommel no deja de quejarse en sus escritos, de la falta de materiales para que el Afrika Korps pudiera operar perfectamente. Descubrió de primera mano el gran fallo de la logística marítima del eje, la escasez de convoyes, y los maltrechos puertos. La incesante actividad de hostigamiento de la Royal Navy para perjudicar las líneas de suministro, se suma al increíble descuido por parte de Mussolini, de ceder parte de su flota mercante a un tercio del tonelaje requerido. Si hacemos la suposición de que Rommel, tuviera el pleno apoyo de la marina, esto sólo hubiera supuesto, una acumulación de recursos incapaces de repartirse entre sus fuerzas.

"Soldados sudafricanos posando ante una bandera del Reino de Italia en Moyale, 1941".


El año 1938 se presenta como la fecha de mayor afluencia de convoyes italianos en el Mediterráneo con un máximo de 3.310.000 toneladas; el desplome se produce en 1940 con la entrada de Italia en la guerra, con recorrido de 2.102.000 toneladas y un déficit de 1.216.000 toneladas incautadas; en 1942 se reduce la cifra en activo de 1.661.000 toneladas.

Podemos considerar que el teatro africano, a pesar de ser considerado por el Eje como un frente secundario, supuso la tumba del ejército italiano y del control efectivo de las flotas aliadas en el Mediterráneo.

"Giovanni Messe, mariscal de campo de Italia, fue uno de los mejores generales del Eje. Messe era partidario de la guerra móvil, y combatió en el Norte de África y la Unión Soviética. Fue repudiado pro el régimen italaino por no estar a favor de la jerarquía, y finalmente se deshicieron de él cuando le ordenaron luchar en Túnez en 1943 al mando del Afrika Korps tras la partida de Rommel para ser capturado por los aliados".

La incapacidad italiana para afrontar una guerra


Analizando los aspectos sociales de propio país, Italia estaba en vías de desarrollo con fuertes desigualdades entre regiones de la península italiana. El norte del país se presenta con un auge de la actividad industrial, en claro contraste con el centro y sur del país poco desarrollado, con la primacía del sector primario, ambiente rural y campesino. Esto implica para Italia, una gran afluencia campesina poco productiva para un modelo industrial bélico necesario para la Segunda Guerra Mundial. La diferencia entre ejemplos, como podría ser Alemania con Italia, es que la primera era capaz de producir una cuarta parte en aviación, y otra en mecanizados, mientras que Italia estaba enfocada a la producción masiva de infantería, como la URSS o Japón.

"Tanques italianos M13/40, en pocos números, y aun así, poco podían hacer contra otros blindados británicos y americanos, relevado al apoyo de la infantería"

El propio Alexandre A. Bria, achaca este problema de la innovación militar, a la corrupción del gobierno fascista italiano, en el que muchos altos cargos del ejército, estaban colocados a dedo por el círculo interno de Mussolini, mostrando en ocasiones verdadera incompetencia. Un sistema de trato de favores entre políticos del fascismo y el ejército, que promovieron una gran corrupción interna, provocando en algunos aspectos, que oficiales conscientes de los problemas del ejército, cuando alzaban la voz o se mostraban contrarios a estos métodos poco racionales, eran apartados o degradados por otros oficiales menos ruidosos.

"Cartel de italiano que muestra tres soldados del Eje (Alemania, Italia y Japón) cargando con el lema Tres pueblos, una Guerra!".

Por ignorancia o por la falta de importancia de Mussolini daba a este tema, perpetuaba un enfoque de la infantería en posición defensiva con apoyo de la artillería y la aviación, y se llegaba a descartar doctrinas móviles por los mecanizados, producidos en pocos números, contando en 1940, con tan sólo 200 vehículos que podríamos considerar tanques como tal, ya que el resto, más abundante, eran simples vehículos con orugas y una ametralladora, tanquetas en su mayoría. Los famosos desfiles de Mussolini en Roma, mostraban un ilusorio poderío militar a la población, que desconocía su deplorable estado, con una muestra de aviones que rodeaban en círculos la zona, para dar una imagen de que Italia poseía una flota numerosa de aviones.


La búsqueda de un culpable


"Mussolini rodeado de fascistas italianos y camisas negras"

A modo de conclusión, llega la siguiente pregunta ¿es culpa de Mussolini la penosa situación militar que llegó Italia en la Segunda Guerra Mundial? En cierto modo no. Es cierto que estos puntos presentados en este artículo, viene derivado de la mala gestión que hizo Mussolini de las fuerzas armadas, pero no es justo achacarle de toda la responsabilidad. El Eje no era una alianza consolidada como tal. Hitler tenía como objetivo el Espacio Vital en el este, mientras que Mussolini tenía la aspiración de formar el Imperio Romano dentro del Mediterráneo. Objetivos distintos, que se puede ver en la política internacional de los estados totalitarios de Alemania e Italia, que en la mayoría de los casos, han entrado en conflicto uno con otro, incluso en plena guerra.

Mussolini siempre se mostró reacio a la ocupación alemana de Austria y Checoslovaquia,  e intentó participar sin éxito, de conseguir una ventaja territorial en Europa. Bien es sabido por personas cercanas al Duce, como Gian Galeazzo Ciano, el yerno de Mussolini, y principal protagonista de las relaciones entre el estado fascista y el Tercer Reich, confesiones escritas en su diario, en las que dice que Hitler presentaba una amenaza para los intereses italianos, como su poca cooperación con el Duce. Hitler nunca informó de sus planes militares a su aliado italiano antes de llevarlo a cabo, lo que muestra una falta de cooperación. Esto provocaría desconfianzas entre ambos, como la decisión de Italia de invadir Grecia sin tener constancia de los planes de Hitler de romper el Pacto Ribbentrop-Molotov, que los propios alemanes convencieron a los italianos la intención de no invadir la Unión Soviética hasta 1942, provocando el retraso de la Operación Barbarroja y teniendo graves consecuencias a largo plazo en su contra.

Estudiando los marcos de la sociedad italiana, vemos también otro factor en una diferencia de clases sociales. Apenas parte de la clase dirigente italiana y militar, tenían buenas relaciones con Hitler y los alemanes. La sociedad italiana había combatido o tenido familiares que habían fallecido a mano de los alemanes en la Primera Guerra Mundial. Por lo que parte de la sociedad, veía a franceses y británicos como aliados naturales frente a la propaganda fascista de la guerra, y alemanes como el tradicional enemigo a tener en cuenta, incluso, parte del gobierno fascista de Mussolini, pensaba que una victoria alemana conllevaría la perdición de Italia y sus aspiraciones.

"Soldados italianos luchando contra los alemanes en la Primera Guerra Mundial"

La percepción de estos aspectos, supusieron un liderazgo poco cohesionado, falta de colaboración de las potencias del Eje, la penosa organización de planificación, la problemática de los convoyes en el Mediterráneo, la mala administración de los recursos militares en el frente de África, escasa motivación del soldado y la población, en una guerra personalista de su líder Mussolini, la corrupción del gobierno fascista, son los motivos que llevaron a Italia a perder la Segunda Guerra Mundial.


BIBLIOGRAFÍA:


MIRANDA, Justo; MERCADO Paula., “Aviones en la Guerra Civil Española”, Aldaba Ediciones, S.A., Madrid, 1990.

LOPEZ, JEAN; AUBIN, Nicolás; BERNARD, Vicent; GUILLERAT, Nicolás., “Historia visual de la segunda guerra mundial”, Planeta, Madrid, 2019

LIDDELL HART, B. H., “A History of the Second World War”, Putnam, Londres, 1970.
PORCH, Douglas,. “El Camino hacia la victoria, la Segunda Guerra Mundial en el Mediterráneo”, Desperta Ferro Ediciones SLNE, Madrid, 2019.
https://www.youtube.com/watch?v=riselXPnNqs&t=469s”  Consulta: 11,32 del 5/2/20 GmitU-Segunda Guerra Mundial

sábado, 1 de febrero de 2020

Tartessos: a la caza de un mito

Cuando George Bonsor (Jorge Bonsor para sus muy buenos amigos de Carmona) publicó en la década de 1920 sus tres obras arqueológicas principales sobre Tartessos1 no se podía quizás imaginar lo significativo que sería este hallazgo para la comunidad arqueológica española. Creo que quien ha oído hablar de Tartessos ha quedado maravillado con toda la mística que lo envuelve, lo cual es magnífico para fomentar la investigación arqueológica a nivel nacional, pero, ¿Qué sabemos verdaderamente sobre esta enigmática cultura del suroeste peninsular?
Foto y firma de George Bonsor

Examinando fuentes clásicas

Aunque existen varias referencias que, o bien se han querido asimilar con Tartessos, o bien hacen referencia a una toponimia asimilable con la zona de la que vamos a hablar, nos centraremos en las menciones más claras que podamos encontrar.

Mapa de Tartessos con leyenda

En primer lugar, la Biblia (libro sagrado para unos, odiado por otros, pero siempre una fuente viva susceptible de interpretación histórica para desentrañar el trasfondo y el mensaje que subyace en ella) hace mención a un lugar llamado "Tarshish", que también se conoce simplemente como Tarsis. En el Antiguo Testamento, en concreto, en el Libro de los Reyes (I,10-22) se dice lo siguiente: "En efecto, el Rey Salomón tenía naves de Tarsis en el mar junto con las naves de Hiram. Las naves de Tarsis venían una vez cada tres años y traían oro, plata, marfil, monos y pavos reales". No obstante, las investigaciones más recientes apuntan que probablemente ese Tarsis sea el puerto de Aqaba, en la península del Sinaí.

Pero, no nos desanimemos, que la Biblia aun tiene más menciones al respecto que parecen apuntar hacia buen puerto. De este modo, en un texto del Profeta Ezequiel (27, 12) (siglo VI a. C.) se comenta que Tiro comerciaba con Tarsis y en este caso es posible que sí se refiera a Tartessos, puesto que Fenicia ya había contactado con ellos. Además, en un texto un par de siglos anterior, del conocido como Libro de Jonás (I, 3) del s. VIII a.C., dice: 
"Pero Jonás se levantó para ir a Tarsis, lejos de la presencia de Yahvéh. Bajó a Yoppe y encontró una nave que iba a zarpar hacia Tarsis. Pagó el pasaje y se embarcó en ella para ir con ellos a Tarsis, lejos de la presencia de Yahvéh"2
 En segundo lugar, es indispensable destacar la mención que hace Herodoto -padre de la Historia para unos (Tucídides mola más)- al hablar de uno de los reyes de la cultura tartésica y las relaciones que tenía Tartessos con Grecia. En su obra Historias, en concreto, en el Libro IV (152), narra lo siguiente:
"...un navío samio, que tenía por patrono a Colaios y que se dirigía hacia Egipto, fue arrojado fuera de su ruta a la isla de Platea; las samios confiaron todo el asunto a Corobios y le hicieron un depósito de víveres para un año. Ellos mismos, que, al partir de la isla, habían marchado con un enorme deseo de llegar a Egipto, navegaron fuera de su ruta, arrastrados por el viento del Este; y, sin dejar de soplar el viento, alcanzaron las columnas de Heracles y, conducidos por un dios, llegaron a Tartessos. Este lugar de comercio estaba sin explotar en esta época, de forma que, a su vuelta, estos samios realizaron con su cargamento el mayor beneficio que haya conseguido hasta ahora ningún griego, del que nosotros tengamos referencias exactas, si exceptuamos a Sóstrato, hijo de Laodamente de Egina, que ningún otro puede compararse con éste. De sus ganancias los samios dedujeron el diezmo, seis talentos y ordenaron fabricar un jarrón de bronce en forma crátera argólica."
 ¿Qué podemos extraer de este fragmento tan concreto? Primero, deberíamos extrapolar las referencias mitológicas teniendo en cuenta que son referencias que el autor utiliza para seguir la tónica general de su contexto literario y así dar referencias a la mitología que todo el mundo más o menos, aunque con variaciones locales, podía entender. Los griegos parten desde Platea y, dado que navegaban por cabotaje y dejándose llevar por las corrientes oceánicas, se desviaron de su rumbo original (Egipto) y acabaron muy al oeste, tanto que hace referencia al actual estrecho de Gibraltar ("las columnas de Heracles"), lo que ya los sitúa en la península ibérica. Cómo no, saquearon todo lo que pudieron y volvieron con sendos beneficios. Puede que aquí naciese la creencia sobre la Península como una zona rica en recursos de todo tipo que llevase a su futura explotación.

¿Otra mención a la riqueza peninsular buscáis? Pues bien, pseudo-Anacreonte (esto es lo que se conoce como pseudonimia, es decir, atribución de una obra a un autor sin tener total certeza) comenta en uno de sus poemas que: "Antes prefiero un beso de mi amada que toda la leche de la cabra Amaltea o todas las riquezas de Argantonio". Argantonio es uno de los reyes que podemos llamar "históricos" de toda la dinastía de Tartessos. Según Julio Caro Baroja, el nombre Argantonio sería una referencia a la riqueza en plata (Argantonio = "hombre de plata", por argentum, nombre en latín para la plata) de Sierra Morena y la zona del río Tinto (Huelva).

Por último, encontramos una referencia clara a Tartessos en la obra de Pausanias, pero mostrando las dos opciones que se barajaba, en este caso se refiere a que fuera un río, que muchos investigadores, cruzando referencias con la obra Ora marítima de Rufo Festo Avieno han llegado a la conclusión de que probablemente se refiere al río Guadalquivir; o bien que fuera el nombre más antiguo de una ciudad ibera llamada Carpia. Veamos pues la cita de Pausanias (Paus. Desc. 6.XIX.3):
"Dicen que Tartessos es un río en la tierra de los iberos, llegando al mar por dos bocas y que entre esas dos bocas se encuentra una ciudad de ese mismo nombre. El río, que es el más largo de Iberia y tiene marea, llamado en días más recientes Baetis y hay algunos que piensan que Tartessos fue el nombre antiguo de Carpia, una ciudad de los iberos"

Historia de Tartessos

Tarteso o Tartessos se puede entender como un proceso histórico cultural que se extiende por los valles del Guadalquivir, los valles de los ríos Tinto y Odiel, y el curso bajo del río Guadiana como límite occidental. Esta área se extenderá hasta ocupar todo el sur peninsular, durante el período orientalizante (colonización fenicia), entre las desembocaduras de los ríos Guadiana y Segura.

Bronce tartésico conocido como "Bronce carriazo". Representa a la diosa fenicia Astarté.

El origen de la cultura tartésica (1200-510 a.C.) se gesta dentro de las sociedades indígenas del Bronce Final en el espacio de la península ibérica, alcanzando su culmen en la Edad del Hierro. En síntesis, existen dos hipótesis para explicar su origen: la primera, colonialista, según la cual Tarteso sería una provincia de la gran koiné mediterránea orientalizante; la segunda, evolucionista. Debemos comprender que Tartessos experimenta un proceso de evolución autóctona, pero con un período orientalizante. Por ello, la última opción sería la que podríamos considerar más razonable.

La tradición literaria clásica nos da a entender que el sistema de gobierno que ostentaba Tartessos era la monarquía y que tendrían hasta su propio código de leyes, aunque esto último puedan ser conjeturas. Estrabón, de quien ya he hablado en el blog, remonta la antiguedad de Tartessos a 6000 años, lo cual puede ser una exageración o hacer referencia a meses o años lunares (quien afirma esto, da a entender que serían 500 años solares).

Como ya podemos intuir las fuentes clásicas no son muy exactas a la hora de hablarnos sobre este reino, si es que lo fue, pero por tradición literaria sabemos de la existencia de 5 monarcas de Tartessos; los dividiremos en dos: los reyes mitológicos y los reyes "históricos". Los reyes mitológicos serían Gerión, Nórax, Gárgoris y Habis, mientras que los reyes "históricos" serían Argantonio (no es una errata, más hacia delante lo comentamos).

En primer lugar, tenemos al rey Gerión, que según la mitología sería una especie de gigante tricéfalo (o según la tradición, de 3 torsos de cintura para arriba), que pastoreaba su gran manada de bueyes por las orillas del Guadalquivir. Lo conocemos en base a uno de los doce trabajos de Heracles, puesto que a Gerión un tal Caco le robó su vacada y el héroe griego tuvo que recuperarla. Posiblemente, este monarca sea una referencia a la riqueza bovina de la península ibérica.
Representación de Heracles junto al rey Gerion. Cartela del Sarcófago de Perge (Turquia)


Al respecto del rey Nórax conocemos bien poco, en realidad, puesto que aparece en la Piedra de Nora, donde se narra la fundación mitológica de esa ciudad de Cerdeña. También conocemos que era nieto de Gerión, y, por tanto, hijo de la única hija del rey Gerión, Eritea.

Con este rey terminaría la primera dinastía mitológica de Tartessos y comenzaría el reinado de Gárgoris, inventor de la apicultura y promovedor del comercio. Junto con Habis, formarían este segundo bloque de monarcas mitológicos. 

Por su parte Habis, que era un hijo ilegítimo de Gárgoris fruto del incesto con su hija, tiene una historia más apasionante y que os puede recordar a otras. Su padre Gerión varias veces mandó bestias a matarlo, pero jamás lo logró, fue cuidado en el bosque y amamantado por una cierva (algo así como lo que le sucedió a Rómulo y Remo en Italia). Cuando creció y gobernó en el reino, descubrió la agricultura al atar dos bueyes a un arado y enseñó a la gente a vivir de esto. 

Además, como podemos encontrar en la Tragicomedia de Gárgoris y Habis, formuló las primeras leyes, dividió la sociedad en siete clases, el reino en siete ciudades y prohibió el trabajo a los nobles. Bajo su reinado se establece un sistema social en que unos pocos viven a costa del trabajo y la miseria de una mayoría pobre, iniciando la explotación del hombre por el hombre.

Siendo críticos con las fuentes, podemos afirmar la existencia de estos monarcas con base mitológica del mismo modo que afirmaríamos la de cualquier otro personaje de la mitología griega, ya que viene a cuento.

Por fin llegamos al último rey (o reyes, entendido como dinastía) de Tartessos: Argantonio. Según Herodoto, vivió 120 años de los que solo gobernaría 80. Dado que tenemos referencias históricas y no mitológicas de este monarca, el arqueólogo Adolf Schulten dató su reinado entre el 630 y el 550 a.C. Dada la larga duración de este reinado, se sospecha que pudieron ser dos reyes o ser este el nombre de la dinastía. Fue un monarca, por lo que conocemos, bastante filogriego, ya que agasajaba con regalos a los navegantes de Samos, que llevaban sus ofrendas al Heroon de Samos, y ofreció a los Foceos, con quienes tenía buena relación comercial, que se refugiasen a su reino cuando el imperio persa empezó a presionar Focea.
Recreación del rey Argantonio portando los tesoros de El Carambolo, pintado por Juan Miguel Sánchez (2018)

Después de esta dinastía, en torno al año 510 a.C. se deja de hacer cualquier mención a Tartessos, parece ser que desaparece. ¿O puede que no? Tras el período orientalizante, con los fenicios ya asentados en la península ibérica y el contacto con los iberos, estos entablan contacto con un pueblo ibero que estaría asentado justo donde antes se encontraba Tartessos; estos serían, ni más ni menos que los Turdetanos (de quienes ya hablé con Estrabón). Esta tribu formada por varios caciques recogería mucho de la herencia tartésica, pero no llegaría a tener ni el poder ni la gloria de Tartessos, si es que ese poder y gloria existieron alguna vez. Los turdetanos serán quienes se encuentren con los cartagineses y, más tarde, los romanos.

En el artículo de Julio Caro Baroja titulado La realeza y los reyes de la España Antigua podemos observar como se fija en especial en los reyes Gerión, Habis y Argantonio. La conclusión a la que llega es que probablemente sean la representación de las tres principales "riquezas" de la península ibérica y los griegos quisieran representarlas así: Gerión sería la riqueza en ganado bovino, Habis sería la apicultura (por su nombre: Habis pudo derivas a Apis que significa aveja) y Argantonio sería la riqueza minera de la plata de Sierra Morena.

Por su parte, Juan de Mata Carriazo hablaba de que Tartessos podría estar en El Carambolo, donde descubrió un busto que decía que era Argantonio, pero resultó ser un busto romano, además de toda una cerámica que se ha estudiado más recientemente. Otros como Adolf Schulten, pensaba que la capital estaría en el Coto de Doña Blanca, y actualmente es donde más foco se ha hecho en las investigaciones.

Romanticismo tartésico

Pongámonos serios. A Tartessos le envuelve una mística y un romanticismo nacionalista sin sentido provocado por el uso político y sesgado de la Historia. Hemos podido ver a distintos nacionalismos (no nombraré cuales) vincularse con esta cultura. A mi parecer, esto se debe a su carácter autóctono. Es un aspecto que los nacionalismos ven deseable: es un pasado que se puede usar para legitimar el presente en base a una autoctonía que "supuestamente se sigue manteniendo". ¿De donde surge esta imagen de Tarteso?

Empecemos hablando de las dos teorías que existen al respecto de la caída de este reino. Existen dos corrientes historiográficas: una primera, cuyos máximos exponentes son George Bonsor y Adolf Schulten, nos explicaría que el final de Tartessos se produjo por la invasión de los Turdetanos, que vivían anteriormente al norte de Despeñaperros (Jaen), destruirían la cultura pero asimilarían parte de ella. Esto crearía un mito tartésico-andalusí que junto con el romanticismo enlazaría todas las culturas desde Tartessos hasta la conquista de Granada por los Reyes Católicos, como una suerte de sucesión de imperios en la "Andalucía feliz", imagen que reforzó el viajero romántico Washington Irving con su obra "Leyendas de la Alhambra".

La segunda teoría sería la del arqueólogo Joan Maluquer de Motes. En su obra Tartessos, explica cómo en el siglo VI a.C. la decadencia de este reino se vería precipitada por cuestiones tecnológicas, es decir, se agotaron los filones superficiales de las minas de plata y ante la incapacidad de explotar los filones profundos caerían en decadencia. A esto se le añadiría el bloqueo comercial que supuso la fundación de Massalia (actual Marsella), lo cual acabaría por hacer desaparecer esta cultura.

Por último, existe una teoría que también ha afectado a la imagen de Tartessos. El poeta e historiador José Pellicer de Ossau (s. XVI) situó Tarteso como una posible ubicación de la Atlántida, basándose en los escritos del Timeo y Critias de Platón. Cualquiera pensaría que esta teoría sobre un emplazamiento mítico hubiera ido despareciendo con el tiempo, pero lo desconocido suele mover pasiones, y un posible hito aventurero y romántico como este no podía dejarse sin explotar. Actualmente, sigue habiendo una linea de divulgación reduccionista que sigue pensando en esta posibilidad ya que, ¿por qué no? Platón ubicó su Atlántida más allá de las columnas de Heracles y la zona puede cumplir con las expectativas.
Imagen aérea alterada que muestra círculos concéntricos en Sanlucar de Barrameda (Cádiz) para que se asemeje a la Atlántida de Platón

Ahora viene lo bueno. Luis García Iglesias, ya en 1974, desmintió esta supuesta atribución Tartessos-Atlántida3. Su teoría, que debemos recordar, buscaba desmontar esta asociación, buscó una nueva. Se puso a pensar y llegó a una conclusión: ¿y si la Atlántida de Platón fuera una metáfora sobre la Atenas de la Edad Oscura que resistió las invasiones/migraciones dóricas? Allá cada uno con las conclusiones que saque de esta pregunta.

Reflexión personal

Tesoro de El Carambolo. Museo Arqueológico de Sevilla.

La permeabilidad de la historia de Tartessos en el imaginario colectivo, capaz de construir una suerte de relato nacionalista usando de base la autoctonía de esta civilización, debería de quedar obsoleta. Si queremos hacer una buena historia debemos dejarnos llevar por los hechos y, aunque no he comentado los grandes rasgos a nivel de restos arqueológicos, los hallazgos arqueológicos que podemos encontrar en el espacio que hemos tratado y para la cronología expuesta no son concluyentes. Por eso, existe entre los historiadores de la Antigüedad, prehistoriadores y arqueólogos un debate al respecto, es decir, no llegan a tener claro si los hallazgos arqueológicos de cerámica y demás tesoros de El Carambolo o los depósitos de armas de Huelva pertenecen a Tartessos, o simplemente sería una cultura del Bronce Tardío cuya cultura material tendría grandes influencias orientales (sin atribuirle la grandeza mística de Tartessos).

Espero que os haya gustado.
Fdd. Remus Okami

Bibliografía:

- CARO BAROJA, Julio: La realeza y los reyes de la España antigua. Murcia. (1971)
- CRUZ ANDREOTTI, Gonzalo. Tartessos como problema historiográfico: el espacio mítico y geográfico en las fuentes arcaicas y clásicas griegas. Málaga. (1991)
- GARCÍA IGLESIAS, Luis: Deshispanizando un mito, la Atlántida de Platón y la autoctonía de los atenienses. (1974)
- MALUQUER DE MOTES, Juan . Tartessos: la ciudad sin historia. Ed. Destino. (1984)
- MALUQUER DE MOTES, Juan . La civilización de Tartesos. Granada. Talleres De Ediciones Anel. Editoriales Andaluzas Unidas, S. A. (1985)
- SAN NICOLÁS, Mª Pilar: Tarteso y el periodo colonial. En Prehistoria Reciente de la Península Ibérica. UNED (2013)